martes, 6 de diciembre de 2011

Las cosas buenas llegan en cualquier momento


Una noche no puedes dormir y te paras a pensar, te das cuenta de que tienes que aprender a valorar, a apreciar lo que tienes.
Y descubres lo que es realmente un ''te quiero'', lo que significa un ''adios'' e incluso las consecuencias de un ''para siempre''.
Te das cuenta de que la felicidad no llega al tener un buen día, salir de fiesta o comprarte un vestido nuevo. Que normalmente las cosas son más difíciles de lo que parecen, que nunca sabes lo que es suficiente y muchas veces se tiene miedo. Que hay mil cosas que duelen como hay otras mil que te hacen sonreir como una idiota. Que a veces nada está claro. La felicidad, tu felicidad se ha ido construyendo granito a granito, por esas personas que realmente pueden decir ese ''te quiero'' sin mentir y siempre se han preocupado. Algunas después de toda una vida y otras desde hace una semana. Que se dan cuenta, que tu felicidad, fácilmente se desmorona, y siempre están ahí para recoger los trocitos. Que cuando un día va mal, cambian del blanco y negro al color, que te contagian su alegría. Por las que a la mañana siguiente, te despiertas con una sonrisa en la boca y piensas que vale la pena.

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